Cómo cuidar y prevenir la obesidad

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Podemos caracterizar la obesidad por la acumulación excesiva de grasa corporal en el individuo. Para el diagnóstico en todas las edades, pero especialmente en los adultos, el parámetro más utilizado es el índice de masa corporal (IMC).

Calcular el IMC es un procedimiento sencillo, hecho a partir de la división del peso del paciente por su altura al cuadrado. Ese proceso establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), identifica que el peso puede ser considerado normal cuando el resultado del cálculo es entre 18,5 y 24,9. Para ser considerada una persona obesa, los números de ese índice de masa corporal deben estar entre 30 o más.

Las principales complicaciones asociadas a la obesidad son la hipertensión, la diabetes, enfermedades hepáticas, cáncer, problemas de circulación, trastornos respiratorios como la apnea del sueño y hasta mismo enfermedades psicológicas.

La obesidad puede alcanzar niveles críticos y muy dañosos para la salud. En casos más graves, la solución solo es posible por medio de intervención médica y cirugías. Ese tipo de tratamiento se recomienda en casos particulares, cuando el grado de la obesidad ya alcanzó riesgos de morbilidad y el paciente posee un estado delicado de enfermedades asociadas.

Cómo lograrlo

Mucho escuchamos sobre la importancia de la dieta asociada con la actividad física en nuestras vidas. Esa es una de las claves para cuidar casos menos graves y prevenir la obesidad. De esa forma, si llevas una vida sedentaria y con hábitos no saludables, es necesario cambiar y empezar a promover una mayor la calidad de vida.

Para eso, es importante reducir alimentos grasos, formando una nueva  dieta equilibrada y con actividad física regular. Sigue esas recomendaciones claves para la lucha contra la obesidad, tanto en los adultos, como también en los niños y empieza cuanto antes a traer más salud para su vida.

Dietas saludables en foco

Actualmente la gente está invirtiendo cada vez más en dietas que van mucho más allá de resultados estéticos y tienen una gran responsabilidad con la promoción de la salud de las personas. Esas son las llamadas “dietas saludables”.

Este tipo de dieta -que recomienda especialmente el consumo de legumbres, vegetales y frutas – evitando alimentos procesados, con alto contenido de azúcar y grasas ha sido una manera efectiva de lograr resultados positivos para el cuerpo y la salud.

Además de cambiar los hábitos alimentares, las dietas saludables buscan promover un estilo de vida menos sedentario y libre del estrés – considerado hoy un factor de riesgo para muchas enfermedades graves -. Por eso muchas dietas tienen como aliados los ejercicios, deportes y terapias como yoga y pilates.

El primer paso para empezar una dieta saludable con responsabilidad, es hacer exámenes de rutina para constatar la situación de la su salud y consultar un nutriólogo que te acompañará y sabrá exactamente lo que tu cuerpo necesita.