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Cómo saber si mi hijo tiene problemas de audición

Durante la primera infancia, el oído es uno de los principales órganos sensoriales del cuerpo y está directamente relacionada al aprendizaje y desarrollo del habla, ya que es escuchando que el niño comienza a aprender las primeras palabras.

Sin embargo, es importante que los padres estén atentos a algunas señales puntuales que pueden indicar problemas en ese sentido.

Comprueba nueve señales indican que llegó la hora de acudir a la otorrinolaringología: 

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1. Reacción

Es normal que bebés y niños pequeños reaccionan siempre a sonidos intensos.Manténgase atento para comprobar que los ruidos son percibidos por su hijo.

2. Retraso en el habla

Una de las causas de la demora en empezar a hablar es la deficiencia auditiva. Si usted se da cuenta de que el bebé está tardando incluso en balbucear las primeras sílabas, no deje de consultar a un médico.

3. Distancia

Si el niño a menudo no responde cuando usted la llama a cierta distancia puede ser que no esté escuchando bien.

4. Atención

Si el niño parece disperso u tiene dificultad para prestar atención a otras personas hablando, se atente a las demás señales de problema de audición.

5. Voz

Los niños que hablan muy alto también pueden no estar con la audición perfecta.

6. 5 meses

A partir de los cinco meses, lo normal es que el niño comience a buscar, con la cabeza o mirar, de donde vienen los sonidos que escucha. Si su bebé no reacciona a estos estímulos, vale la pena buscar un especialista.

7. Repetición

Cuando el niño le pide repetir varias veces lo que dijo puede ser que esté con la audición perjudicada.

8. Volumen

Si el niño constantemente pide para aumentar el volumen de la televisión puede ser que tenga problemas de audición.

9. Visual

Su hijo le mira con mucha intensidad cuando usted habla con él, como si dependiera más de las señales visuales para interpretar la conversación.

Aún que el niño presente más de uno de esos síntomas, el problema puede ser sólo de atención o hasta mismo, ningún. Sin embargo, el cuanto antes, consulte a su médico especializado en otorrinolaringología para una orientación con mayor aclaración.

Causas de los problemas de audición

Hay varios factores, además del genético, que hacen que un niño desarrolla problemas auditivos: del uso de antibióticos a la pérdida de oxígeno durante el parto, por ejemplo. Lo importante es descubrir lo más rápido posible.

En cuanto nace, cada niño debe hacer la prueba de la oreja, una clasificación auditiva neonatal universal. No invasivo, la prueba es indolora y se hace cuando el niño está durmiendo.

Los médicos introducen una pequeña sonda en el oído del niño. Con equipos específicos, evoca estímulos sonoros y comprueba cómo responde el sistema auditivo interno. Si algo es detectado, el niño es encaminado para exámenes complementarios.

El diagnóstico es muy importante porque el futuro, un problema auditivo no tratado puede tener reflejos directos en el desarrollo de los pequeños. Se producen cambios en el habla y, consecuentemente, en la convivencia social.

Es fundamental que los padres estén atentos a la salud auditiva y la calidad de vida de los niños. También es importante resaltar que cuanto más temprano se detecte algún tipo de problema auditivo más rápido será el tratamiento. Ignorar o minimizar la pérdida auditiva de un niño puede traer consecuencias muy negativas para su desarrollo.

La importancia del sueño para la salud de los niños

El sueño es esencial para el desarrollo y el aprendizaje infantil. En ese período, la necesidad de un tiempo bien aprovechado en camas full y noches bien dormidas es mayor que la de un adulto, pues es cuando ocurre la formación del organismo de un niño.

La privación de sueño, por ejemplo, puede causar impacto directamente en el desarrollo neuronal, generando cambios de comportamiento y afectando el desempeño escolar de los pequeños. crianca

La importancia del sueño en el desarollo

Durante la infancia y la adolescencia, el sueño ayuda en la formación de los tejidos y de los órganos, entre ellos el cerebro. Con eso, cuando un niño no duerme como debería, hay un aumento importante de la posibilidad de desarrollar enfermedades mentales en la fase adulta.

Episodios como sonambulismo, cansancio, depresión e inseguridad emocional también puede estar relacionados a la privación de sueño en esta edad.

La falta del sueño también eleva los niveles de cortisol, hormona relacionada al estrés, pudiendo generar irritación, agitación y ansiedad. Además, el cortisol también puede aumentar la probabilidad de desarrollar diabetes y obesidad.

Desde el punto de vista físico, debemos recordar que niños que no duermen presentan reducción en la producción de la hormona del crecimiento, impactando en su estatura. Además, hay caída de la inmunidad, con riesgo mayor de contraer gripes, resfriados y otras enfermedades virales.

Este problema se puede solucionar con una rutina y hacer las noches en las camas full mucho más tranquilas y renovadoras para los niños:

- El niño necesita una rutina a la hora de dormir y eso incluye un horario. Los niños deben dormir entre las 19h y las 20h;
- Coloque el pijama, cepille los dientes y coloque al niño en la cama o cuna;
- Apague las luces y los aparatos electrónicos. Recuerde que la casa necesita estar en el ritmo de “dormir”, no sólo el niño;
- El cuarto debe estar oscuro y en una temperatura agradable;
- No dé alimentos azucarados ni con cafeína al menos 3 horas antes de la hora del niño de dormir;
- Es importante que el niño esté bien alimentado, limpio y con ropa cómoda;
- La cama es el lugar de dormir, así que nunca la use como espacio para jugar;
- Elija un objeto de transición (muñecas, peluches, entre otros) para hacer compañía a la hora de dormir;
- Lea alguna historia tranquila y propia para la hora del sueño, sin excitar demasiado al niño;
- Hacer que el niño duerme en su habitación. El simple hecho de descolocar al niño después de dormirse puede ser suficiente para despertarla.