Importancia del psicólogo para la traumatología

Importancia del psicólogo para la traumatología

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El seguimiento psicológico en el ambiente hospitalario ha sido de extrema importancia para auxiliar en el tratamiento y la recuperación de pacientes atendidos en los centros de traumatología.

Por la particularidad del área médica, la ortopedia y traumatología requiere atención especial de los profesionales de salud para auxiliar de forma integral en el tratamiento físico y psicológico del paciente, minimizando el dolor y el sufrimiento en el período de internación.

Enfermedades graves

Para enfrentar enfermedades graves-a ejemplo de enfermedades congénitas, degenerativas o lesiones incapacitantes, como parálisis y amputaciones-, el individuo necesita no sólo de apoyo familiar, sino de la presencia de psicólogos y de otros profesionales de salud.

El objetivo es que el acompañamiento ayude en el proceso de cambio, después de pasar por complicaciones que afecten su bienestar, apariencia, movilidad e independencia. La actuación del psicólogo favorece el enfrentamiento y la readaptación a situaciones críticas generadas por la enfermedad e internación, visando el cuidado integral del paciente y su familia.

Cada individuo trae dentro del hospital sus características personales en la forma de lidiar y enfrentar las dificultades impuestas por la vida, lo que no será diferente con el acometimiento ortopédico.

En el paciente ortopédico, la enfermedad es visible, todos ven la enfermedad y, la mayoría de las veces, compromete la locomoción y la autonomía llevando a una dependencia de otra persona. Es necesario que el paciente pase por diversas fases hasta que sea posible la aceptación del cambio y consecuentemente una adecuada rehabilitación.

Las cuestiones más frecuentes identificadas por el equipo de traumatología y psicología son: miedo a la cirugía, inseguridad con relación a la rehabilitación y al futuro, dificultades para comprender lo que tiene y consecuentemente el procedimiento que se realizará, expectativa ilusoria con relación al tratamiento y cuestiones relacionadas la muerte o la condición física impuesta por la enfermedad, afectando la autoestima del paciente.

Después del alta hospitalaria, el paciente todavía necesita continuidad en el tratamiento y debe ser encaminado a unidades de apoyo más cercanas a su residencia.