¿Por qué debería llevar a mi hijo al traumatólogo infantil?

¿Por qué debería llevar a mi hijo al traumatólogo infantil?

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El ortopedista y el traumatólogo infantil son responsables del estudio y tratamiento de las enfermedades, lesiones y deformidades que afectan al aparato locomotor, incluyendo los huesos, músculos, tendones, articulaciones y ligamentos.

La ortopedia está directamente relacionada también con la traumatología, que trata de las lesiones provocadas por traumas como, por ejemplo, las fracturas óseas.

La necesidad del traumatólogo infantil

Los niños desde edad temprana pueden presentar algunas características ortopédicas distintas que deben ser analizados por un ortopedista y un traumatólogo infantil.

La mayoría de las personas que están en una situación de problemas ortopédicos de la infancia, pueden quedar muy preocupados. El ortopedista y un traumatólogo infantil  son un equipo integrado de profesionales capacitados para decir si las quejas relatadas por los padres son, o pueden llegar a ser, problemas futuros o no.

A medida que los niños crecen, algunas de estas condiciones se corrigen sin tratamiento. Sin embargo, otros problemas ortopédicos pueden llegar a ser aún más graves.

Muchas condiciones ortopédicas óseas, como los pies orientados hacia adentro o fuera, son sólo variaciones normales de la anatomía humana que no necesitan ser tratadas.

Celulares y videojuegos pueden hacer necesario una visita al ortopedista y traumatólogo infantil: Los problemas en la columna vertebral y postura también son problemas de esa especialidad. Hasta la década pasada, el mayor villano a la columna vertebral de los niños y adolescentes era el peso de las mochilas.

Actualmente, observamos claramente que el patrón de dolor de espalda en ese grupo de edad cambió, y los grandes villanos pasaron a ser tablets y celulares. Ellos llegan a representar el 75% de las causas de dolor de espalda en los niños y adolescentes.

Aunque las estructuras de la columna infantil sean más hidratadas y los riesgos de lesiones sean menores, si la mala postura no es corregida, el niño puede sufrir con los daños a esa parte del cuerpo.

La repetición crónica de estas malas posturas puede llevar al aumento del riesgo de desarrollar cambios en las curvaturas de la columna, como escoliosis (curvatura lateral) y cifosis (desvío). También existe el riesgo de desgaste prematuro con ocurrencia de degeneración discal y hernias, por lo que acudir a un traumatólogo infantil.