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¿Para qué sirve un análisis de sangre?

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laboratorio_clinicoEn distintas etapas de la vida los controles médicos son una constante, para ello nos encontramos con frecuencia ante la necesidad de realizar diferentes estudios y uno de los más comunes es el análisis de sangre. Este procedimiento es común ya que se trata de una de las herramientas más comunes de análisis para detectar una enfermedad. 

En la sangre se concentra prácticamente toda la información del cuerpo humano, casi siempre esta es la primera exploración que se realiza a un paciente y, de acuerdo a las sospechas del especialista basado en los síntomas, para cada muestra se determinan los parámetros a analizar.

Mientras es la principal herramienta en el diagnóstico de enfermedades, los exámenes de sangre además son un mecanismo de seguimiento al tratamiento de enfermedades, se utilizan para analizar el impacto del tratamiento en el cuerpo y los avances o retrocesos de la enfermedad que se está tratando.

Los laboratorios en donde se toman los exámenes de sangre son espacios que deben estar constantemente sometidos a procedimientos de higienización para mantenerse estériles, esto ya que cualquier contacto con elementos externos puede alterar la muestra.

Los exámenes de sangre pueden realizarse con distintas finalidades, dependiendo de la especialidad en que se apliquen:
  • Es un método de diagnóstico precoz en grupos de la población que no presenta síntomas. Por ejemplo, las campañas de detección de hiperglucemia o hipercolesterolemia en personas sanas.
  • Se utiliza para confirmar una sospecha diagnóstica a partir de los signos y síntomas que presenta un paciente. Por ejemplo, un hemograma en un paciente en el que se sospecha una anemia.
  • Son parte del control periódico de la evolución de una enfermedad que está en tratamiento. Por ejemplo, una elevación del colesterol en un paciente al que se prescribió un tratamiento a base de fármacos hipocolesterolemiantes.
  • Se realiza como parte del “chequeo” anual, aunque en este sentido, una analítica dentro de los límites de la normalidad no es garantía de buena salud ni de ausencia de enfermedad no detectable con el análisis.