La necesidad de avances en los colchones

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Si hay un factor que influye mucho en la vida de las personas y hay sido poco tratado, es la relación del hombre y el lugar donde duerme.1

Fue tan lento el avance en colchones que el mismo Da Vinci se quejo de dormir sobre cadáveres, hay que recordar que el relleno de los colchones en el renacimiento se hacían con restos orgánicos, y no fue hasta el siglo XVI que se creó el primer colchón de aire en la historia, a manos del tapicero real Dujardin.

Hacia un colchón inteligente

Los entendidos en la materia de los colchones notaron que la mayoría de fabricantes de colchones centraban sus intensiones  en la gestión de nuevos materiales, en lo que respecta su elaboración. Pero los avances quedan tronchados allí, y no surgen nuevas ideas.

Si consideramos que el factor sueño puede entregarnos muchos datos sobre nuestra salud, por ejemplo, la pregunta gira en torno a por qué del no desarrollo tecnológico de los colchones.

Especialistas han declarando que es un punto importante que atender, ya que los sistemas para descansar (colchones) hoy en día no presentan interés en las necesidades ergonómicas personales, que cada individuo presenta de una forma diferente.

Otro aspecto del que se han dado cuenta los especialistas, es que el primordial avance es el desarrollo de una cama de medición, un simulador físico que integra una máquina que chequea las presiones que ejercen las partes del cuerpo cuando está tumbado. Los datos fabrican un mapa del cuerpo de la persona y recrean el colchón que se adapta mejor a las necesidades de cada cliente.

Por otro lado, también podrían contar con un simulador virtual, que pueda ser revisado por doctores, que puedan revisar los parámetros y medidas corporales como el sexo o hábitos de descanso de los resultados.