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La importancia de la eco doppler en la gestación

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Muchas mujeres embarazadas se ponen ansiosas en relación a la ecografía y tienen muchas dudas sobre ese examen. Es el caso del eco doppler, porque aun siendo uno de los exámenes de rutina, puede causar preocupación en algunas embarazadas cuyo obstetra no pidió su realización.

El eco doppler evalúa las circulaciones sanguíneas en el feto, entre el feto y la placenta y entre la madre y la placenta. Se evalúa también en este examen la anatomía, el crecimiento, la posición y la presentación del bebé, así como la cantidad de líquido amniótico y las características de la placenta.

Distinto de la ecografía transvaginal, el eco doppler se realiza normalmente al final de la gestación, cerca del período que comprende la 26ª y la 38ª semanas. Como es un período próximo al parto, la futura mamá no necesita preocuparse, pues es un procedimiento de praxis y, por lo tanto, seguro.

Ecografía ginecológica y obstétrica: ¿por qué hacer el eco doppler?

El eco doppler sirve para alejar sospechas importantes en relación a enfermedades serias que el bebé puede presentar. Si detecta algún problema, es posible tomar las medidas apropiadas para tratar esta condición, por ejemplo: un parto anticipado.

El examen puede diagnosticar problemas de nutrición del bebé, por medio de la medición de la sangre que circula en los vasos más importantes. En ese caso, se analiza si el cuerpo de la madre no está produciendo anticuerpos e identifica aún si – si hay más de un hijo – ellos comparten la misma placenta o no, entre otros.

El eco doppler también puede identificar problemas de salud en la madre que ocurren durante el embarazo, son ellos: presión arterial alta, diabetes o infecciones. En el caso de las futuras mamás con presión alta ya diagnosticada o sospechosa de preeclampsia, el examen se vuelve obligatorio durante el embarazo para el análisis de las arterias uterinas.