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¿Embarazadas pueden donar sangre?

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Donar sangre es un acto de solidaridad. Cada donación puede salvar la vida de hasta cuatro personas. Cuando pasamos por un banco de sangre, es obvio que queremos ayudar, especialmente si estamos con el extinto materno aflorado y pensamos en muchas otras maestras y bebes que necesitan esa actitud de empatía.

Sin embargo, el embarazo es una situación temporal de impedimento para la donación de sangre. Durante la gestación, ocurren algunos cambios en la sangre de la mujer. La embarazada tiene un mayor volumen plasmático, una alteración en la masa de las células rojas y, por consiguiente, una anemia fisiológica. Esta adaptación se realiza para garantizar el suministro de nutrientes para el feto y su crecimiento y desarrollo adecuado.

Con la donación de sangre, el organismo necesita reponer los nutrientes y las células sanguíneas. Y durante el embarazo, este período puede no ser suficiente, perjudicando el aporte sanguíneo a la mujer y al feto.

La mujer embarazada no debe donar sangre y necesita realizar sus consultas de rutina del prenatal.

Cuando la donación de sangre puede volver a hacerse:

- 90 días después del parto normal y

- 180 días después de la cesárea.

Durante el parto, tanto el parto normal como la cesárea, hay pérdida de sangre. En el período post parto, la mujer recuperará esa pérdida, así como restablecer los parámetros hematológicos que se alteraron durante la gestación. Por eso, la mujer debe esperar ese período después del parto para volver a donar sangre.

Después del período indicado (90 días para el parto normal y 180 días para la cesárea), la mujer puede ser una donante de sangre si se incluye en los otros prerrequisitos solicitados.

El más indicado es siempre conectar antes al banco de sangre y sanar todas las dudas al respecto, de esa forma usted podrá prepararse para el procedimiento de una forma más segura y tranquila.

Si en ese momento no puede donar, pero aún así quiere hacer algo para ayudar a las personas que necesitan de sangre, lo ideal es realizar campañas entre sus amigos y familiares que están aptos para realizar el procedimiento. De esa forma, aunque no directamente, usted cumpliera con el deber de ayudar a los médicos a salvar vidas.