La importancia del sueño para la salud de los niños

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El sueño es esencial para el desarrollo y el aprendizaje infantil. En ese período, la necesidad de un tiempo bien aprovechado en camas full y noches bien dormidas es mayor que la de un adulto, pues es cuando ocurre la formación del organismo de un niño.

La privación de sueño, por ejemplo, puede causar impacto directamente en el desarrollo neuronal, generando cambios de comportamiento y afectando el desempeño escolar de los pequeños. crianca

La importancia del sueño en el desarollo

Durante la infancia y la adolescencia, el sueño ayuda en la formación de los tejidos y de los órganos, entre ellos el cerebro. Con eso, cuando un niño no duerme como debería, hay un aumento importante de la posibilidad de desarrollar enfermedades mentales en la fase adulta.

Episodios como sonambulismo, cansancio, depresión e inseguridad emocional también puede estar relacionados a la privación de sueño en esta edad.

La falta del sueño también eleva los niveles de cortisol, hormona relacionada al estrés, pudiendo generar irritación, agitación y ansiedad. Además, el cortisol también puede aumentar la probabilidad de desarrollar diabetes y obesidad.

Desde el punto de vista físico, debemos recordar que niños que no duermen presentan reducción en la producción de la hormona del crecimiento, impactando en su estatura. Además, hay caída de la inmunidad, con riesgo mayor de contraer gripes, resfriados y otras enfermedades virales.

Este problema se puede solucionar con una rutina y hacer las noches en las camas full mucho más tranquilas y renovadoras para los niños:

- El niño necesita una rutina a la hora de dormir y eso incluye un horario. Los niños deben dormir entre las 19h y las 20h;
- Coloque el pijama, cepille los dientes y coloque al niño en la cama o cuna;
- Apague las luces y los aparatos electrónicos. Recuerde que la casa necesita estar en el ritmo de “dormir”, no sólo el niño;
- El cuarto debe estar oscuro y en una temperatura agradable;
- No dé alimentos azucarados ni con cafeína al menos 3 horas antes de la hora del niño de dormir;
- Es importante que el niño esté bien alimentado, limpio y con ropa cómoda;
- La cama es el lugar de dormir, así que nunca la use como espacio para jugar;
- Elija un objeto de transición (muñecas, peluches, entre otros) para hacer compañía a la hora de dormir;
- Lea alguna historia tranquila y propia para la hora del sueño, sin excitar demasiado al niño;
- Hacer que el niño duerme en su habitación. El simple hecho de descolocar al niño después de dormirse puede ser suficiente para despertarla.