Botox en la axila

Botox en la axila: tratamiento para el sudor excesivo

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El sudor excesivo, llamado hiperhidrosis, es una enfermedad algo embarazada y bastante incómoda. Generalmente, la sudoración prevalece en los pies, manos y axilas, causando un olor fuerte y desagradable, pudiendo manchar hasta la ropa de la persona.

La mayor consecuencia de ella es la retracción en la convivencia social, lo que puede afectar directamente la autoestima de cada uno. Para quienes sufren con el problema, cerca del 1% de la población mundial, hay un tratamiento que se ha mostrado bastante eficaz: el botox, el usado en tratamientos estéticos.

La toxina botulínica bloquea la acción de la acetilcolina, sustancia que estimula la producción de sudor, se aplica con aguja punto a punto, en toda la región de las manos y de los pies, y si es el caso, en las axilas.

Con el bloqueo a la acetilcolina hay una suspensión de alrededor del 80% de la sudoración en los lugares donde se aplica la toxina, sin causar ningún efecto secundario, ya que la persona sigue sudando en el resto del cuerpo, el tratamiento tiene una duración de media de 8 meses.

Después de cada aplicación, es posible notar algunos hematomas, pero que desaparecen con el tiempo.

Tratamiento del Botox en la axila

La toxina botulínica para el tratamiento de la hiperhidrosis no debe usarse en embarazadas, en personas que presenten enfermedades musculares y neurológicas y también en quienes están tomando antibiótico tipo aminoglucósido.

Denise cuenta que hay otras alternativas para quien sufre con el exceso de sudor. La hiperhidrosis puede ser tratada con una cirugía específica que consiste en un corte en la piel y la retirada de una cantidad de glándulas.

Se trata de una cirugía relativamente simple, hecha por los dermatólogos, el resultado es bastante satisfactorio con una significativa disminución de la sudoración. Además, existe el recurso de la iontoforesis. Se trata de un aparato que transmite una corriente eléctrica capaz de modificar el funcionamiento de la glándula.

Lo más importante es buscar un médico, pues el exceso de sudor puede ser síntoma de alguna enfermedad infecciosa.