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Bienestar y salud en la vejez también está asociado a vida sexual

En nuestra sociedad, todavía tenemos la idea errónea de que, con el paso de los años, el ser humano deja de tener un desempeño sexual satisfactorio y no presenta las mismas condiciones de deseo y placer sexual.

Quién cree que la tercera edad debe utilizar su cama box pring sólo para dormir, esta muy engañado. Por eso, Es necesario cuestionar estas creencias distorsionadas frente al ejercicio sexual durante el proceso de envejecimiento, sustituyéndolas por informaciones realistas y no preconcebidas.

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El sexo en la tercera edad

El sexo hace diferencia cuando el asunto es salud. Y según defienden los médicos, el envejecimiento no induce necesariamente la impotencia sexual.

Lo que está detrás del cuadro son cambios de orden sistémico – circulatorios, neurológicos, endocrinológicos – o emocionales, que pueden iniciarse bien antes, hacia los 40 años.

Cada caso debe ser cuidadosamente evaluado por un especialista. Lo ideal es buscar al médico ante los primeros síntomas de que algo no va bien. Por eso si no tienes ganas de hacer algo más que dormir en su cama box spring, cansancio excesivo o dificultad en la erección, busca un especialista y evita al máximo la automedicación.

Cuidar de la salud física y mental a lo largo de la vida es la mejor opción para quien desea que la actividad sexual sea buena compañera también en la tercera edad.

Cambios si, pérdida de calidad no

Según expertos, lo que cambia con el paso de los años es el intervalo entre una erección y otra. Pero lo que se pierde en cantidad, puede ser revertido en calidad.

Eso ocurre porque además el sexo involucra afecto y, para eso, la edad no impone límites. Una buena vida a dos reduce la incidencia de crisis depresivas en la vejes y juventud.

El bienestar relatado por quien disfruta de una vida sexual sana tiene nombre: se llama endorfina. Además de la dosis extra de esta hormona del placer, el sexo activa la circulación, potencia el sistema inmunológico, alivia el malestar causado por la jaqueca, fortalece la musculatura pélvica, mejora la calidad del sueño, entre otros beneficios.

Problemas articulares más comunes en adultos

El paso del tiempo y el envejecimiento afectan de particular manera la fisiología de nuestro cuerpo. Por lo tanto, no es raro notar que a mayor edad existan cambios en la postura y la forma en cómo una persona se desplaza mientras camina.

2En esto las articulaciones juegan un papel importante. Hay que entender que el esqueleto es el encargado de apoyar y dar estructura a todos los órganos y componentes del cuerpo, el que se encuentra integrado por las articulaciones, que nos permiten tener movilidad.  En la articulación los huesos están conectados pero nunca se tocan; entre ellos existen los cartílagos, la membrana sinovial y el líquido, que amortigua los movimientos.

El envejecimiento y otros factores como el sobrepeso, falta de nutrientes esenciales, una vida poco activa o la genética puede incidir en que recurrentemente aparezcan enfermedades críticas para la tercera edad.

Enfermedades más comunes en la adultez
Entre las afecciones más comunes se encuentra la osteoporosis, un cuadro que se caracteriza por la disminución de la masa ósea junto con el deterioro de la micro arquitectura de los huesos. Esto termina debilitando las extremidades, aumentando el riesgo de una fractura.

La osteoartritis también es común en la tercera edad. Esta enfermedad afecta a las articulaciones, principalmente al cartílago que las integra. La osteoartritis hace que su capa superior se rompa, haciendo que se desgate y generando dolor por la fricción entre los huesos.

El paso de la edad también afecta a los reflejos de las personas mayores, que se convierten en pacientes en los que disminuye la velocidad de reacción. ¿Por qué? Principalmente por el cambio que el envejecimiento provoca en músculos y tendones, lo que representa una pérdida del reflejo rotuliano o reflejo aquíleo.

En el diagnóstico de esta mayor incidencia de cuadros en la tercera edad se recurre a la radiología, en su especialización musculo esquelética, que se dedica a la atención de trastornos en el aparato locomotor.

Ejercicio y comida sana, la receta perfecta para evitar la osteoartritis

11Una de las enfermedades más comunes y extendidas entre la tercera edad es la  osteoartritis. Este cuadro se produce cuando el cartílago de las articulaciones se desgasta, produciendo dolor y pérdida de movilidad.

Esta enfermedad es también conocida como artrosis, que también es otra de las formas más comunes de hablar sobre esta enfermedad articular degenerativa.

La osteoartritis es una de las consultas más frecuentes entre los profesionales de geriatría, debido a que su incidencia aumenta con la edad, siendo muy común entre las personas que cumplen más de sesenta y cinco años.

Algunas de sus causas

Existen ciertos factores que terminan por determinar la aparición de la osteoartritis, las cuales pueden identificarse como:

- La obesidad, que va impactando negativamente y desgastando las articulaciones que soportan el peso del cuerpo.

- Algunos rasgos hereditarios, como por ejemplo determinados efectos congénitos en las articulaciones. El cartílago defectuoso es el que se daña con mayor rapidez.

- La debilidad muscular, condición que se da entre la gente de avanzada edad, que año a año va perdiendo masa muscular y por tanto puntos de soporte articular.

- Las lesiones que durante los años la persona ha acumulado a través de la práctica de deportes o accidentes. El daño reiterativo sobre una misma articulación u su uso excesivo es una de las causantes de la osteoartritis.

Entre los principales síntomas que se aprecian en esta condición está un fuerte dolor en las articulaciones que se va intensificando luego de periodos de actividad física excesiva o luego de realizar actividad tras periodos de inactividad prolongada.

Otra de los síntomas más molestos de la osteoartritis es la sensación de rigidez en las articulaciones que mantienen dolor permanente.

Para lograr un diagnóstico preciso es fundamental acudir a una evaluación clínica, que además incluye un examen físico. A través de radiografías se pueden observar los signos indirectos de la osteoartritis.