La necesidad de avances en los colchones

Si hay un factor que influye mucho en la vida de las personas y hay sido poco tratado, es la relación del hombre y el lugar donde duerme.1

Fue tan lento el avance en colchones que el mismo Da Vinci se quejo de dormir sobre cadáveres, hay que recordar que el relleno de los colchones en el renacimiento se hacían con restos orgánicos, y no fue hasta el siglo XVI que se creó el primer colchón de aire en la historia, a manos del tapicero real Dujardin.

Hacia un colchón inteligente

Los entendidos en la materia de los colchones notaron que la mayoría de fabricantes de colchones centraban sus intensiones  en la gestión de nuevos materiales, en lo que respecta su elaboración. Pero los avances quedan tronchados allí, y no surgen nuevas ideas.

Si consideramos que el factor sueño puede entregarnos muchos datos sobre nuestra salud, por ejemplo, la pregunta gira en torno a por qué del no desarrollo tecnológico de los colchones.

Especialistas han declarando que es un punto importante que atender, ya que los sistemas para descansar (colchones) hoy en día no presentan interés en las necesidades ergonómicas personales, que cada individuo presenta de una forma diferente.

Otro aspecto del que se han dado cuenta los especialistas, es que el primordial avance es el desarrollo de una cama de medición, un simulador físico que integra una máquina que chequea las presiones que ejercen las partes del cuerpo cuando está tumbado. Los datos fabrican un mapa del cuerpo de la persona y recrean el colchón que se adapta mejor a las necesidades de cada cliente.

Por otro lado, también podrían contar con un simulador virtual, que pueda ser revisado por doctores, que puedan revisar los parámetros y medidas corporales como el sexo o hábitos de descanso de los resultados.

Cuidado personal y profesionalismo

Suelo llevar junto a mí, a todos los lugares en donde me dirijo, una mochila para traer un cepillo de dientes y un secador de cabello como los principales acompañantes de mis viajes.1

No recuerdo cuando comencé a cumplir religiosamente esta práctica, de seguro en mi adolescencia, ahora que estoy cerca de los 30, ya no dejo de hacerlo. Tampoco he cambiado mi corte de cabello, el cual es largo y, como supondrán, mi sonrisa es casi perfecta.

Me refiero a esto porque el cuidado personal me lo inculcaron desde pequeño, mi padre siempre me advirtió sobre las primeras impresiones y en ellas se corre un gran peligro, pues es solamente una y nos estigmatizará así por mucho tiempo.

No creo que se trate de una ciencia exacta, pero durante mi vida me ha tocado trabajar con muchas personas, pero sólo un denominador es común, las personas con un cuidado personal son las que mejor trabajan y con el mejor desempeño.

Siempre la mejor cara

Más allá de encantar a la primera, el cuidado personal hace referencia a buenos hábitos, a una preocupación que puede sonar algo trivial, pero entrega la categoría de bien organizado a quienes ostentan un aspecto pulcro.

Si bien estos hábitos ya no son tan exagerados, recuerdo el día en que mi secretaria llego enferma a trabajar, si no hubiese cruzado palabra con ella no hubiese notado su estado de ese momento: un resfriado insostenible, pero al estar bien arreglada parecía estar más sana que el agua. Le pedí que fuera a su casa a descansar y que volviera cuando se encontrara en buen estado.

Nuestra vestimenta, cabello y piel demuestran mucho de nuestra personalidad, y para mí sigue siendo un reflejo de nuestro profesionalismo. No se trata de marcas, sino de orden y hábitos.

La importancia de conseguir un buen colchón

Muchas preguntas no saben que responder, o argumentar, a la pregunta del por qué se decidieron a comprar tal colchón y no otro. La mayoría solamente explica que le gusto la textura, su blandura, o que simplemente les pareció cómodos.

Pero la verdad es que este tema debería ser tratado con mucha más seriedad, sobre todo si tomamos en cuenta la gran cantidad de personas que sufren de dolores de espalda, sin siquiera saber que es el colchón donde duermen uno de los factores que le genera tal molestia.

Si bien los dolores de espalda pueden ser enfermedades crónicas, como también malas posturas tomadas durante la jornada, hay características del colchón que utilizas, o de la cama donde duermes que se podrían sumar a los otros factores.

Un ejemplo de esto son las camas americanas, estas camas apuntan a tener una base rígida, que impide el movimiento de la espalda durante las horas de sueño. Por otro lado están las box spring, que cuentan con un base más blanda, que tiene resortes y son más blandas.

Factores que considerar al comprar un colchón

Para evitar tomar una mala decisión a la hora de cambiar el colchón es necesario que sigas algunas indicaciones, como probar bien el colchón en la tienda. Otro consejo es intentar conseguir un punto medio, ni tan blando, como tampoco demasiado duro.

La contextura del colchón no importa demasiado, ya que puede ser de látex, muelle o espuma, pero en lo que hay que pensar también, es en la base que tendrán.1

Otro factor que necesitas revisar es el uso de almohadas, ya que estás puedan producirte dolores de cuello y una mala calidad de sueño. De todas maneras es recomendable que si presentas dolores crónicos de espalda te guíes por un especialista antes de cambiar de colchón.